En medio de un creciente debate global sobre la salud mental, la seguridad digital y el impacto de la tecnología en la infancia, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el primer ministro británico, Keir Starmer, han manifestado posturas favorables a endurecer las restricciones del uso de redes sociales para menores de 16 años, e incluso avanzar hacia prohibiciones parciales o totales en sus respectivos países.
La iniciativa refleja una tendencia internacional que busca redefinir el acceso de niños y adolescentes a plataformas digitales, con Europa posicionándose como uno de los principales motores regulatorios frente a las grandes tecnológicas.
España: hacia un modelo más restrictivo
El Gobierno español ha planteado un paquete legislativo que incluye la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, la implementación de sistemas de verificación de edad obligatorios y la responsabilización de las plataformas por contenidos nocivos.

Sánchez ha defendido que las redes sociales se han convertido en un entorno de riesgos crecientes para la salud mental, la privacidad y la dignidad de los menores. Entre las medidas propuestas también figura el control de algoritmos que amplifiquen contenidos dañinos, así como la investigación de posibles responsabilidades legales de las empresas tecnológicas.
La iniciativa busca eliminar excepciones actuales, como el consentimiento parental, con el objetivo de crear un entorno digital más seguro para niños y adolescentes.
Sin embargo, expertos en privacidad y derechos digitales han advertido sobre los desafíos técnicos y legales de implementar un sistema eficaz de verificación de edad sin vulnerar la privacidad de los usuarios, lo que ha generado debate en el ámbito académico y político.
Reino Unido: restricciones progresivas y debate parlamentario
En el Reino Unido, el Gobierno de Starmer ha anunciado su intención de acelerar la regulación del acceso de menores a redes sociales, planteando una edad mínima obligatoria y restricciones sobre funciones consideradas adictivas, como la reproducción automática de contenidos o el scroll infinito.
El plan también contempla limitar el uso de VPN para evitar que los menores eludan los controles, así como reforzar los sistemas de verificación de edad en las plataformas digitales.
Aunque el Ejecutivo británico no ha confirmado una prohibición total, el propio Starmer ha dejado abierta esa posibilidad, en función de los resultados de consultas públicas y del consenso parlamentario.
Estas propuestas se suman a la Ley de Seguridad en Internet aprobada en 2023, que ya exige a las plataformas medidas para impedir el acceso infantil a contenidos perjudiciales.
Una ola regulatoria global
España y Reino Unido no están solos. Países como Francia, Alemania y Australia han comenzado a impulsar leyes similares, en una tendencia que busca equilibrar innovación tecnológica con protección infantil.
Australia, por ejemplo, aprobó una normativa que prohíbe a los menores de 16 años crear cuentas en determinadas redes sociales, con sanciones económicas para las empresas que no cumplan.
Esta “ola regulatoria” responde al aumento de investigaciones que vinculan el uso intensivo de redes sociales con ansiedad, depresión, acoso digital y exposición a contenidos nocivos.

















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